Muy seguido...
cuando el sol primaveral me invita… ¡No lo dudo ni un segundo!
Mi coche se desliza sobre luminosa carretera entre árboles que abrazan sus copas a la vera del camino formando un clarísimo puente verde… sombrillas de plátanos…
¡Saint Paul de Vence!
A pocos kilómetros de Niza… village que sabe ser fiel guardián de tesoros de grandes maestros de la pintura y de aquellos que van surgiendo con la riqueza que su belleza en colores se acepta como un verdadero regalo del arte en todo su esplendor…
Recorrer sus callecitas… es introducirse en el corazón mismo de un mundo donde se suman al aroma de témperas de frescas pinturas… el de diversas especies de olivo… pinos… azafranes…
Allí fue mi encuentro con las obras de Couarraze que tanto admiro y contemplo extasiada…
¡Saint Paul de Vance!
¡Está anclada en la historia de mi vida desde hace muchos años…!
Tanto como paseo dominical como el festejo de cada aniversario que queremos festejar… este pasa a ser... el por qué de rendirle homenaje a un mítico lugar… testigo de tantos imborrables recuerdos de risas… sonrisas… como suelo llamar… a metálicas carcajadas de felicidad… que seguirán siendo… a quien mi pluma me lleva… a compartir…
¡La Colombe d’Or!
Sentada… saboreando un refresco… me sumerjo en su historia…
Sentada… saboreando un refresco… me sumerjo en su historia…
(Para conocer toda la historia, ir a buscar entre las páginas de PETICOTAS IV)
ARTE POR DOS
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Pablo Picasso, Aquatint, La Corrida (The Bullfight), 1956. |
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Victor Vasarely, Serigraph, Gestalt, c. 1980. |
Imposible pasar por Saint- Remy
Imposible pasar por Saint- Remy… sin recordar su más célebre pintor… pero dramáticamente infeliz… sin tener un pensamiento reverencial por la tragedia de su vida…
Pero como en esta vida no podemos permitir que nadie caiga en una solitaria y triste historia de desolación… en ésta su vida… su tragedia siempre estuvo acompañada por el amor de su hermano Theo y familia que lo acunaron desde siempre…
Las tragedias tienen siempre el compañerismo de la Solidaridad en el Amor… lindo ¿No…?
Nadie hoy en día debe permitirse decir que esta SOLO… Si es por elección… ¡Absolutamente de acuerdo…! Ya que esto significa que su alma está plena… y es un magnífico estado frente a lo Esencial… es propio de los virtuosos…
Es demostrar una valentía y corajes que pocos pueden permitírselo… no podemos pasar por desapercibido una enorme cantidad de olivos que nos circundan por doquier… sin ver las flores desde los ojos del gran Van Gogh…
Si hasta inconscientemente sus visiones se sobreponen a la ‘charmante’ y alegre Saint- Remy… y si hasta el dulce coro de cigalas acompañan a sorber el néctar de abejas sedientas… todo... en un ambiente de aromas de lilas… sonrisas de amapolas cantándole a la vida… ¡Ah…!
En homenaje a semejante maestro… me adentro en su historia… sin negar que embelesada…
Nació en la provincia holandesa de Braban en 1853… un año apenas la muerte de un hermanito Vincent… y sus padres entonces le dieron el mismo nombre…
Hijo de un Pastor… padecía de agitaciones y desarreglos interiores que los adjudicaba a una vocación mística... desde muy tierna edad comenzó a dibujar… recién a los 27 años... tomo su pincel y así comenzó a pintar…
(Para conocer la historia completa, ir a PETICOTAS IV.)
ARTE POR TRES
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Pablo Picasso, Mère et enfant au fichu (Mother and Child with Shawl), 1966 |
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Leger, Fernand, La Femme et la Fleur, 1954, S. 136 |
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Delaunay, Sonia, Poésie de mots, poésie de couleurs, 1961 |
PETICOTAS recorre Argentina. Corrientes y Córdoba
Siempre bajo la premisa de los Valores Perennes y el compromiso de llevar conocimiento y alegría a los niños, PETICOTAS viajó a Corrientes y a las Sierras de Córdoba.
Luego de un viaje esperado, tanto por nosotros como por los niños, llegamos a Corrientes con la ilusión de encontrarnos con toda la gente que ayuda, solidariamente, en el Hogar María de la Luz. Y así fue, doce niños y 2 encargadas nos esperaban en la puerta de una casita humilde, de 4 ambientes ubicada en Goya.
Ahí estaban ellos. Contentos y con una sonrisa corriendo en búsqueda de un abrazo. De mimos, de caricias.
De la alegría que sabían que llegaba con PETICOTAS y por supuesto, de su creadora, la Señora Escritora Mimicha Bobbio.
Globos verdes con corazones blancos, globos color manteca con corazones rojos, globos azules con corazones rosas llevamos para hacer una gran suelta al cielo que iba a acompañada por las canciones de María Elena Walsh.
Con los niños de María de la Luz vivimos una intensa tarde de aventuras creativas. Improvisamos un teatro para que cada uno de ellos, con su imaginación, se luciera en su papel de “Cachirulo” mientras todos aplaudíamos. Cada uno representó a su propio payaso que forma parte de sus vidas porque así, Marianela y Carolina, se lo hacen vivir.
Desde que se publicó PETICOTAS las encargadas de estos niños que tienen entre 6 y 9 años, les relatan durante las clases aquellos pasajes de la infancia de Mimicha para mostrarles que tan solo con los sueños, un puedo crear un mundo mejor. Ese maravilloso mundo interior que se desata en las hojas de PETICOTAS.
Creamos un mundo fantástico y propusimos la actuación tal como relata, la escritora, en su primer libro.
Luego dibujamos en nuestra mente los campos de lavanda magníficamente descriptos en PETICOTAS IV y extrajimos, de los diferentes libros de la autora, los párrafos de sus guardianes. De sus fieles amigos. Los enanos.
Luego dibujamos en nuestra mente los campos de lavanda magníficamente descriptos en PETICOTAS IV y extrajimos, de los diferentes libros de la autora, los párrafos de sus guardianes. De sus fieles amigos. Los enanos.
Con ellos nos fuimos a dormir, sintiendo como al igual que a ella, le tapaban sus piecitos con las colchas para que no tomen frío. Agradecimos la jornada y le pedimos protección al ángel de la guarda para volver, siempre con la idea de contribuir, cada día más, a la sanidad mental y emocional de los niños.
CAMINO A LAS SIERRAS DE CÓRDOBA
Córdoba nos abre nuevamente su corazón. Hace dos años estuvimos en La Cumbre. Ahora, recorremos Cruz del eje. San Marcos Sierra, Capilla del Monte y a nuestro regreso, Villa Giardino.
Nos acomodamos para hacer un recorrido por todos los lugarcitos que hay en la montaña. Aquellos que disfrutan del sol de la Sierra y viven con un ritmo diferente al de las grandes ciudades.
Estuvimos en diferentes jardines infantiles observando el gran trabajo manual que realizan los niños de entre 4 y 6 años. Que gozan de los colores del papel glasé y que salen, cuando el calor de la primavera calienta el ambiente, en búsqueda de piedritas, para jugar en los arroyitos frescos y sentir los rayos del sol en sus caritas contentas.
Nos enseñaron a hacer flores y barquitos. También avioncitos que lanzamos al cielo.
Es que los niños de las Sierras Cordobesas gozan de la presencia de PETICOTAS. Disfrutan y responden algunos, en su media lengua, de las actuaciones de “Cachirulo”; de los guardianes; de los momentos de lectura de la escritora y de la gran contemplación de la vida.
Nos enseñaron a hacer flores y barquitos. También avioncitos que lanzamos al cielo.
Es que los niños de las Sierras Cordobesas gozan de la presencia de PETICOTAS. Disfrutan y responden algunos, en su media lengua, de las actuaciones de “Cachirulo”; de los guardianes; de los momentos de lectura de la escritora y de la gran contemplación de la vida.
Son muy niños pero muy despiertos cuando algo les gusta.
Este imponente paisaje de camino, los niños tienen ese tiempo precioso de poder mirar a su alrededor. Ver, como dice Mimicha, a la vivificante madre naturaleza que les regala imágenes de montaña que forma dibujos que íbamos divisando entre metálicas carcajadas, abrazos y canciones.
Este imponente paisaje de camino, los niños tienen ese tiempo precioso de poder mirar a su alrededor. Ver, como dice Mimicha, a la vivificante madre naturaleza que les regala imágenes de montaña que forma dibujos que íbamos divisando entre metálicas carcajadas, abrazos y canciones.
Un mundo interior alimentado por la magia que nos regala el paraíso cercano. Con ellos también hicimos suelta de Globos pero en esta ocasión al grito de ¡VIVA PETICOTAS!
Patos, caballos, rostros. Todo podía aparecer en las montañas. La imagen del zapato y luego, los dibujos en los jardines de la jornada vivida.
Nos trasladamos ahora a Villa Giardino.
En las Sierras todo puede suceder. Puede, por ejemplo, fusionarse la montaña con la nubosidad y crear un paisaje sublime que llama la atención de Juan Carlos y Marcela que nos acompañaban a Villa Giardino para ver las instalaciones del Comedor Tierra de Jesús.
Nos esperaban Matilde y Jazmín. Eran las 10:30 de la mañana y ellas ya tenían todo casi listo por los 38 niños que comen allí diariamente para luego regresar a la escuela, los que hacen jornada completa y los que no, volver a sus hogares.
Una tarea solidaria que ambas emprendieron en el año 1999 y que continúan con esfuerzo y alta dedicación.
Una tarea solidaria que ambas emprendieron en el año 1999 y que continúan con esfuerzo y alta dedicación.
PETICOTAS tuvo el honor de ver cómo ellas trabajan día a día con los pocos recursos gubernamentales que tienen pero con la esperanza cotidiana y la imaginación. Hacen de los platos una obra de arte que reconforta con tan solo mirarlos.
Ellas son la muestra de la solidaridad y los chicos, que ingresan felices al Comedor, les responden con mimos y besos. Contándoles, todos al mismo tiempo, lo que aprendieron, lo que aprenderán y lo que les queda pendiente.
¡Oh Vida...!
¡Oh... vida…!
Inigualable regalo donde el hoy se confunde con el mañana… el ayer... el siempre… en el insondable de las profundidades del incierto hoy… que será el mañana perfumado con el fresco rocío de la Esperanza…
Sin siquiera pensar en la línea de llegada… que obstaculice nuestro volátil andar… mirada fija en la curiosidad de lo desconocido… que descubrimos al pasar… absortos solo para enriquecer el conocimiento de algo siempre nuevo… que nos aporta la sabia naturaleza de la existencia de lo que ayer no vimos y hoy aprendemos con loas al creciente aprendizaje del mejor vivir…
Avanzar es lo importante… arrastrando el bagaje de nuestro pasado… ya coloreado con los matices de recuerdos de una infancia fortalecida por el Amor… con sueños latentes… huyendo ya de la dictadura de la apariencia… abriendo los brazos a la Verdad… a la veracidad del SER…
¡Oh!... Vida… ¿Cuánto te debo?... si mi corazón henchido de loas de agradecimiento… se inclina ante tí rebalsado de riqueza para compartir…
Las arcas de mis entrañas estallan… humildes… pero más sabias de recuerdos
¡Qué fueron sueños convertidos hoy en realidad!
Avanzando a la felicidad que otorga solo el Dar… despojada del deseo de recibir… ¡Si esto no es solo Amor…! (Para descubrir más sobre Oh Vida y su final, recorrer las páginas de PETICOTAS IV.)
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