El mundo necesita de la unión de todos para poder salir adelante. Tender lazos de solidaridad y compromiso para con todas aquellas personas que por diferentes motivos y circunstancias viven bajo la sombra del olvido y las carencias.
PETICOTAS, bajo el impulso de su creadora, la Señora Escritora Mimicha Bobbio, realiza una actividad ligada al fortalecimiento de Los Valores Perennes, así como a la divulgación de los mismos.
A partir de tales valores, la educación, el juego y la esperanza a través de la acción solidaria, el trabajo conjunto se solidifica y con ello se establecen sentimientos que movilizan toda una estructura basada en el apoyo moral e intelectual, fundamentalmente, de los niños.
Una base de Amor indispensables para un trabajo que la escritora realiza desde hace años a nivel Mundial y que llega fuertemente a la Argentina para hacer raíz en diferentes provincias.
Nos situamos en la Provincia de San Juan. A 200 KM de la Capital. Allí, una dulce casita de precarios materiales a la orilla casi de la ruta. Todo parecía desolado. Solo el cantar de algunos pájaros y una vaca pastando en los alrededores.
El sol impedía ver con claridad el más allá. Hasta que de repente, luego de un bocinazo, una cantidad de niños se acercaban corriendo con los brazos abiertos. Habíamos llegado al Hogar Elefantito. Una estancia de trabajo y educación para 15 niños que esperan, tras largas charlas con ellos, tener un futuro de profesión.
Entre abrazos, risas y narices de payasos como Cachirulo, leímos varios párrafos de los libros de Mimicha.
Nos centramos en PETICOTAS IV porque dos de los niños, María y Juan Carlitos, quieren ser pintores. Así fue como recorrimos los pasajes del arte hasta lograr pintar su mundo de sueños en las cabecitas de todos.
Otros, como Lorenzo y Javier, quieren ser Doctores para curar a la gente. Sabrina y Lorena enfermeras para ayudar a traer bebitos al mundo.
Soledad y Pablito quieren construir casas para que ningún niño viva en la calle. Y así, todos iban manifestando sus deseos, sus expectativas de vida bajo la inocencia de las palabras y de un puro pensamiento que nos revelaba, a cada segundo, la importancia de nuestro trabajo para ayudarlos a forjarse en el mundo.
Luisito y Pancho quieren ser lecheros. Ellos son los encargados de ordeñar, todas las mañanas, a Vicenta. La vaca que vimos apenas llegamos al hogar. Todos, desde su imaginación, en la inmensa ronda que armamos, nos contaron sus historias y también sus miedos. Sus miedos a quedarse en un lugar olvidado al que solamente, cada quince días, llegan cartas y ayuda.
Nosotros, con AMOR y EDUCACIÓN, les mostramos que todo es posible cuando hay ganas, voluntad y esmero. Ellos tienen sus cuadernos de trabajo. Son muy pequeños aún. Sus edades rondan entre los 7 y los 10 años.
Susana, Estela y Lucila son las maestras que llegan todos los días para enseñarles. Sally y Marta son las encargadas del Hogar junto con Manuela que va y viene.
PETICOTAS fue con globos, señaladores y barritas de cereales nutritivas para enseñarles la importancia que también tiene, la buena alimentación, para el desarrollo de cabecitas sanas e inteligentes.
También, para la noche y de postre, un alfajor de rico chocolate mientras la historia de Mimicha y Cachirulo se presentaba como un film en las miradas sorprendidas de los niños que ya estaban en sus camitas con blancos radiantes pijamas.
Cachirulo, la infancia de la escritora en la plaza haciendo lío, la importancia de la lectura en la vida, el amor hacia los abuelos y el deseo de todos esos niños de ver a sus papas que los buscan los fines de semana incentivaron a canciones que se entrecortaban entre risas y lagrimas.
Elefantito ha sido un espacio más que recreativo, de una sincera introspección de los niños y nosotros. Nos encontramos en la lectura y en el silencio. Las miradas eran de agradecimiento y el sueño de materializaba en las sonrisas de chocolate. ¡Todos a lavarse los dientes!
PETICOTAS compartió en San Juan y con todos, la satisfacción del deber cumplido. De un trabajo que nos fortalece como personas y que ayuda a otras a sentir que son muchas manos las que están integrando un Hacer dialécticamente relacionado con la pureza del Ser.