Grande es el espacio que alberga los recuerdos del vivir porque en realidad, es el mundo el que guarda todas y cada una de las vivencias de la humanidad apostada en la cima de la acción…
Bajo la libertad otorgada por el altísimo, el hombre gira al compás de su acción, buena o mala… pero el péndulo en su oscilar, tiende siempre hacia el BIEN
Para abrir paso a las nuevas generaciones…
Dejarle las bases, los cimientos para que puedan forjar sus caminos con las premisas de una moral que es única y no doble como el modernismo liberal nos hace creer…
Trabajar para ayudar, siempre… para sembrar y poder cosechar los frutos que tienen el sabor del deber cumplido… de un trabajo que nos dignifica y nos potencia en nuestras profesiones y nos enaltece como seres humanos…
Dar para poder recibir pero sin esperarlo… desinteresadamente aunque con la convicción de hacer el BIEN…
De no permitir la venta indiscriminada de simulacros…
Construir cada día un poco más a través de la palabra, del ejemplo y fundamentalmente, por medio de la acción a veces olvidada…
No es necesario decirlo, basta con hacerlo aunque nos cueste una inmensa valentía dar el largo paso hasta que las paredes del universo sangren, otorgándonos la satisfacción de haber trabajado por el…
Que le hemos dedicado algunos minutos de nuestra vida cotidiana…
Que hemos mirado hacia fuera sin quedarnos recelosamente en nuestro yo egoísta… o temerosos porque la manipulación está de moda…
Regalemos conocimiento, nutrámonos de la sabiduría del que ha vivido más, captemos ideas y reinventémoslas si es necesario… Mantengámonos fieles a la VERDAD con enormes ventosas…
Dibujemos al paraíso y pongámosle nuevos colores para recrear situaciones que adoraríamos transitar…
Convirtámonos en aves desplegando las alas de la libertad sin ataduras al qué dirán… y que queden grabadas en el cielo las palabras de ESPERANZA que jamás se borrarán…
Y Dios, que todo lo escucha y lo ve es testigo de esta siembra y sonriente cosecha…
Testigo del BIEN y también, testigo del MAL… aunque el primero, a la larga, siempre triunfa, dejando en la mitad del andar la maldad que encierra oscuros sentimientos y pensamientos…
Aquellos que con mis PETICOTAS y gracias al encuentro con ustedes, mis queridos lectores, nos comprometamos embarcados en la nave de los Valores Perennes y así, esos nunca cambiarán…
Es la fuerza que tenemos para nosotros que debemos transmitir con firmeza, con dignidad, con tranquilidad y templanza… para penetrar en las cabecitas de los niños, para despertar conciencias adormecidas…
La vida es un trabajo desde el día en que nacemos con la seguridad que con la alegría siempre se llega a la meta final… La VERDAD. (Págs: 73-74; PETICOTAS III)
(Ilustra El Texto de La Escritora: Le Dernier Trappeur de Couarraze)