El panorama en La Paz -Bolivia- nos muestra un mundo de bullicio, movimiento y cierta precariedad con algunas construcciones que contrastan con aquellos reductos que no se ven. Que no visibles, excepto, cuando se los visita.
PETICOTAS ingresó, bajo las constantes premisas de la educación y el fortalecimiento de los Valores Perennes, en orfanatos de la capital boliviana. De sencillas estructuras y carentes del equipamiento necesario para cubrir las necesidades básicas, los encargados del orfanato ponen su ingenio al 100% para mitigar los dolores de antes que son, sin duda alguna, los dolores de hoy. La tristeza del abandono.
Hogar Esperanza: 7 de la mañana. PETICOTAS, junto a los coordinadores del viaje, ingresamos al hogar para despertar, con suave melodía, a niños que dormían profundamente. Sin esperar, que sus sueños, aunque sea por horas, se harían realidad.
Una guitarra y una flauta bastaron para tocar una música poco ensayada. Casi improvisada pero llena de Amor. Dulce, como el sonido de un tenue pájaro, los niños comenzaron a abrir sus ojitos. A desperezarse por entre las sábanas y mirar con asombros a un payaso, una gallina y un hada repartiendo galletas de rico chocolate para iniciar un inolvidable desayuno.
Se ponía en marcha el fundamental aseo de un buen cepillado de dientes y el lavado de caritas que comenzaban a esbozar, entre desconfiados y expectantes, pequeñas muecas que simulaban sonrisas.
Hora de desayunar. Degustaríamos las galletas de chocolate y una leche tibia para comenzar sanos y fuertes el día. Pero este no sería un desayuno más. Los niños que no superaban los 9 años nos enseñaron algunas de sus canciones. Y nosotros, otras a ellos. La tensión comenzaba a irse y el surgimiento de una Amistad comenzaba a nacer en un comedor de pequeñas dimensiones en el cual las paredes de ladrillo al aire testificaban una mañana de luz espiritual.
En medio del desayuno, el payaso comenzó a hacer malabares, la gallina a cacarear y el hada se fue corriendo. Para sorpresa de los niños, al volver, lo hizo con una enorme piñata de todos los colores. Todos creían que era un globo grande con aire. Sin embargo, la piñata tenía sorpresas.
Inquietos, mágicos y juguetones, empezaron a correr al hada por entre las mesas. Las niñas querían la barita con la estrella y los niños, la piñata.
De repente, en una pantalla bien colocada por una de las maestras, aparece la imagen de un pollito rosa. El pollito que la señora escritora Mimicha Bobbio, les enviaba. Las luces del lugar se bajan. Todos toman asiento menos el hada. Ella era la encargada de la proyección.
Aplausos y metálicas carcajadas como dice Mimicha retumbaban en la sala. “Un pollo rosa, un pollito que no es amarillo” decían todos.
Los osos panda aparecieron y otros animales también. Los osos, al igual que en Brasil, generan en los niños una gran ternura. Despiertan sus emociones. Sus ganas de tenerlos. Todos corriendo hacia la pantalla que encontraba a niños titilando al compás del relato de la maestra que leía las frases que la escritora, con suma dedicación, escribe semanalmente.
“Cachirulo” estaba allí. Era el payaso del libro que había traspasado las hojas para acompañarnos en una rica y fresca mañana. Con algunas chispas que nos sorprendían desde el cielo y un sol que hacia fuerza por asomarse.
“Pum, pum”. Explotó la piñata y papelitos de colores volaban entre las cabecitas. Se perdían, los niños, entre caramelos, chupetines, pequeñas muñequitas, autitos y diminutos libritos de cuentos. Felices nos abrazaron. Y algunos más traviesos se subieron a cocochito de la gallina.
El hada con su barita toco a cada uno de ellos y en el toque, una florcita rococó aparecía.
Despacio, con la flauta y la guitarra, y cantando un hasta pronto, nos fuimos del Hogar Esperanza. Haciendo honor a la palabra. Dándoles a todos los integrantes del hogar AMOR. Reivindicando la clave del crecimiento que los maestros nos contaban. Educación y cariño como armas para salir de la miseria.
Esperanza se llenó de luz. Nosotros, del calor de sus abracitos.
Lo mismo ocurrió a la hora de la merienda en el orfanato La Paz. Despertamos de la siesta a los niños con un gran festín siguiendo siempre con la línea educativa y recreativa antes relatada.
Por la noche, antes de la hora de comer, “Chachirulo”, la gallina y el Hada se dieron cita en el Hogar Ilusión de niño. El más precario de todos. El orfanato con mayores necesidades básicas no cubiertas. Ingresamos para darles a los niños Amor, acariciar sus corazones y darles un rico banquete mientras en pantalla de TV proyectamos las imágenes que Mimicha, siempre les dedica en su espacio de BLOG, a los niños.
Aplausos, risas y una profunda necesidad, de ellos y nuestra, de hacer de ese momento, la eternidad.
Otro día en Bolivia.
Un panorama distinto. Sombrío. Complicado y con trabas burocráticas. Sin embargo, con empuje y amabilidad, pudimos ingresar al albergue de mujeres golpeadas. Por cuestiones confidenciales, no se revela el nombre. Tampoco se pudieron tomar fotografías, ya que los hombres que las golpeaban no pueden saber en donde están. De hecho, muchas de ellas tienen sus caras con golpes y están con procesos judiciales.
Profundo desconcierto cuando las Señoras en el albergue. En su mayoría, mujeres golpeadas que encontraron allí un continente emocional para "superar" una situación de vida que, de acuerdo al relato, las marcó para siempre. El encuentro con ellas fue en el marco de una mesa redonda.
El común denominador tuvo que ver con buscar una salida laboral que las haga sentir seguras y reconfortadas para reinsertarse en la sociedad sin temores. Por eso fue muy interesante leer algunos párrafos de PETICOTAS y mostrarles como la escritora entiende el trabajo. Como una dignidad. Como un motor de vida que dignifica.
En pantalla gigante pudieron conocer BLOG PETICOTAS. Ninguna manejaba internet.
Son 62 mujeres con estudios incompletos. De ahí la importancia de trabajar y paralelamente terminar los estudios.
La visual del espacio digital las motivó para aprender a utilizar el internet.
Fue una experiencia de observación participante intensa.
De las 62 mujeres, 45 quisieron estar presentes en la charla. Las otras, que ingresaron hace apenas 3 meses, aún se les hace dificultoso confiar en gente nueva. Nada debe ser forzado. Por eso, no insistimos. Volveremos.
A todas, incluso a las mujeres que no participaron, les dejamos señaladores de PETICOTAS III como recuerdo de nuestra visita. De la señora escritora Mimicha Bobbio.
Un panorama distinto. Sombrío. Complicado y con trabas burocráticas. Sin embargo, con empuje y amabilidad, pudimos ingresar al albergue de mujeres golpeadas. Por cuestiones confidenciales, no se revela el nombre. Tampoco se pudieron tomar fotografías, ya que los hombres que las golpeaban no pueden saber en donde están. De hecho, muchas de ellas tienen sus caras con golpes y están con procesos judiciales.
Profundo desconcierto cuando las Señoras en el albergue. En su mayoría, mujeres golpeadas que encontraron allí un continente emocional para "superar" una situación de vida que, de acuerdo al relato, las marcó para siempre. El encuentro con ellas fue en el marco de una mesa redonda.
El común denominador tuvo que ver con buscar una salida laboral que las haga sentir seguras y reconfortadas para reinsertarse en la sociedad sin temores. Por eso fue muy interesante leer algunos párrafos de PETICOTAS y mostrarles como la escritora entiende el trabajo. Como una dignidad. Como un motor de vida que dignifica.
En pantalla gigante pudieron conocer BLOG PETICOTAS. Ninguna manejaba internet.
Son 62 mujeres con estudios incompletos. De ahí la importancia de trabajar y paralelamente terminar los estudios.
La visual del espacio digital las motivó para aprender a utilizar el internet.
Fue una experiencia de observación participante intensa.
De las 62 mujeres, 45 quisieron estar presentes en la charla. Las otras, que ingresaron hace apenas 3 meses, aún se les hace dificultoso confiar en gente nueva. Nada debe ser forzado. Por eso, no insistimos. Volveremos.
A todas, incluso a las mujeres que no participaron, les dejamos señaladores de PETICOTAS III como recuerdo de nuestra visita. De la señora escritora Mimicha Bobbio.


37 comentarios:
Que gran obra Mimicha. La felicitamos de todo corazón. Los salteños que la queremos!
Gran solidaridad y mucha dedicación. Mimicha, felicitaciones por todo lo que hace. Córdoba también tuvo el placer de estar contigo.
Es como si estuviera ahí. Que gran obra Mimicha. Que trabajo ejemplar en Argentina y el mundo.
Aplausos!
Soy Carmen, una de las coordinadoras de Bolivia. Gracias Mimicha por todo lo que han hecho con su gran equipo de trabajo.
El pueblo de Bolivia y los changuitos agradecemos.
Sé lo que son los golpes. Y me solidarizo con todas las mujeres golpeadas. La felicito por su magnífico trabajo.
Muy bueno Mimicha. Excelente descripción. Que fortaleza la tuya. Siempre fuiste una mujer de ir al frente!!! Abrazos!!!
Celebro su riqueza y el saber dar que usted tiene. Un beso.
Es muy duro lo que sucede en AL.
Da gusto saber que existen personas, un equipo de trabajo como el que usted tiene. De todo corazón, felicito a peticotas por la gran solidaridad desplegada en argentina y el mundo.
Impresionante relato Mimicha. Que adorables es ayudar desde el amor y la inteligencia. Dos miradas muy inquietantes. Niños y mujeres.
La felicito.
La entrega y el arte de ayudar. Un abrazo Señora.
Un placer haber leído sobre su trabajo con niños y mujeres golpeadas. La felicito. Conozco su trabajo en Argentina.
Ejemplo de acción Señora! Adelante siempre!
Mucha dedicación veo que hay en los trabajos que realiza. La felicito.
Usted me merece el respeto de todo el país.
Sensacional. Pura solidaridad Mimi! Siempre gentil, diosa y correcta!
GRACIAS EN NOMBRE DEL HOGAR ORFANATO ESPERANZA. A MIMICHA; HADA; CACHIRULO Y LA GALLINITA.
MARIA ESTHER. MAESTRA DE ESPERANZA. BOLIVIA.
Mimicha fui una mujer golpeada. La primera callé, la segunda devolví y la tercera lo eché. Entiendo la situación de mujeres que no han podido superar y tienen miedo.
Ojala te des cuenta la gran obra que hiciste en Bolivia.
Te aplaudo. Me conmoves.
Mis más sinceros saludos y felicitaciones por el gran trabajo que desempeña! Ojala que pronto pueda estar en Argentina firmando sus libros.
Un ejemplo de vida Mimicha
Admirable trabajo Mimicha. Realmente es increíble todo lo que hace. La felicto.
MIS RESPETOS.
Interesantísimo trabajo.
La solidaridad, el compromiso con la gente y la no especulación es lo que hace falta en América Latina. Y sobre todo en Argentina.
Buenísimas las entregas y todas las cosas que hace!
Gran obra Mimicha! Gracias por haber estado también en el norte argentino!
Si todos hicieramos un poquito de lo que usted hace, nos iría mejor
gracias por todo. los niños de bolivia, del orfanato la paz y de ilusión le agradecemos por todo. muy felices de haber tenido a su grupo de gente aquí. gracias.
GRANDE MIMICHA. GRANDE TU TRABAJO Y TU DON DE GENTE. TE METES DONDE NADIE SE METE!
Todo lo que hace tiene su estilo distinguido. Hasta la tarea solidaria. Un abrazo rosarino.
Es terrible la cantidad de mujeres golpeadas que hay y que no denuncias. Mimicha, gracias por ayudar.
Nos alegramos de saber que una santafesina es tan solidaria! Cuando su cuarto libro???
Los actos solidarios son una enseñanza. Gracias por ayudar y así enseñar.
Bien señora! Eso se llama acción!
Muy buena obra Mimicha. Sería buenísimo que todos nos unieramos en esta gran tarea! Un beso!
Me emocionó Señora Bobbio. Mis más sinceras felicitaciones.
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