PETICOTAS viajó al Norte


PETICOTAS viajó al Norte argentino para encontrarse con la ternura de los niños que están iniciando su proceso de socialización secundaria con dificultades estructurales propias de la falta de insumos materiales pero con mucho entusiasmo por aprender.

Los niños se están abriendo al mundo y el mundo se está abriendo a ellos en una relación dialéctica hacia el descubrimiento.

Curiosidad, imaginación, inquietudes, preguntas, abrazos y besos. Así fue como los niños de un pequeño comedor escuela en Salta (Tartagal) nos recibieron. Nos hicieron sentir, durante dos días intensos, parte de sus vidas. Y nos permitieron, para siempre, quedarnos en ellas.

Entre juegos en los que reinaba la siempre premisa de la lectura, los Valores y el Amor, los niños viajaban entre sueños y realidades. Buscaban entre las ramas de un árbol fuerte y añejo a los simpáticos y dulces enanos que Mimicha describe en sus libros.

Nos recibieron con empanadas y de postre, repartimos crujientes chupetines.

Desde la pureza y con la música de las palabras, los niños eligieron PETICOTAS como el título más lindo entre otros que allí estaban. También se arrimaban a nuestro stand aplaudido para que les leamos algunas de las historias que Mimicha Bobbio, entre peripecias, alegrías y sublimes desencantos, narra en sus obras.

Miraban con ternura a una señora embarazada y sentían con fuerza, en sus tiernos corazones, que Dios había creado a un niño como cuenta la leyenda y desde el cielo, le cantaba. Y ellos, besaban la panza de esa futura mamá.

Mágicamente el atardecer se apoderaba de sus ojitos cansados de tanto correr, saltar y arengar. Con globos atados en sus muñecas y una sonrisa metálica, sus siluetas se iban perdiendo en cada paso por el camino de retorno a sus hogares.

Niños que se forjan día a día. Que son ricos de espíritu. Inquietos de pensamiento.

Que caminan diariamente con entusiasmo, sin importar las condiciones climáticas, varios kilómetros para llegar a su comedor escuela dirigido por Maria Teresa. Una mujer que nos recibió con AMOR y VERDAD. Una mujer que lucha, al igual que PETICOTAS, por la permanencia de los VALORES PERENNES. Por el Ser y no por el Tener.

En ese espacio un poco árido y caluroso, sembramos con los niños las bases del buen vivir. La interacción de palmas y cantos. Los enanos que salían de las páginas de los libros para formar parte de la historia que allí, estábamos construyendo.

Un despliegue que ilustraremos en próximas entregas mientras Mimicha prepara su viaje a Extremo Oriente.